A un niño le basta una simple caja para jugar con ella. Para él no es tan simple, poque ve en ella una casa, un
coche, un robot, castillo, etc.
Muchas veces cuando estoy trabajando con cartón, dejo cosas
inacabadas para retomarlas más tarde o también para que mis hijas
las vean y puedan coger para acabarlas ellas mismas. Hace tiempo mi
hija Maia, me dijo que hicieramos un coche en el que ella pudiera
meterse dentro, y nos pusimos manos a la obra, aunque no lo
acabamos y lleva varios meses así, pero a ella y a su hermana les encanta
meterse dentro de él y allí pasan buenos momentos leyendo libros o
dibujando. Para ellas es suficiente. Incluso es más que un simple coche.
Esto me dió la pista de que a los niños les encanta crearse un
refugio o microespacio con unas simples cajas de cartón. Un
espacio reservado o protegido de los adultos. Y si a esto añadimos
dificultad, una cabaña en lo alto de un árbol o incluso escondida
entre las ramas de los árboles, todavía añade más intensidad. Esta
es la base o fundamento de un juego de construcción sobre el que
hemos estado trabajando, se trata de un juego con el que podemos
hacer túneles o galerías secretas, que luego podremos jugar a
recorrerlas. Estas galerías se crean ensamblando unas modulos
rectangulares entre sí, con los que podemos hacer largos túneles. Además estos módulos tienen ranuras y aperturas que
permiten asomarse y ver quien las recorre. Con lo que resulta muy
divertido jugar a esconernos en ellas.
A este juego lo hemos títulado "Hide & Seek" que es como se le
llama al popular juego del escondite en inglés y está formado por
más de 120 piezas preparadas para que los niños jueguen a hacer
sus propios recorridos, construyendo tanto en vertical como en
horizontal. Y que será una de las actividades que los niños podrán
disfrutar dentro del Festival
UovoKids en Milán, los próximos días 18 y
19 de octubre en el Museo Nazionale della Scienziae Tecnologia
Leonardo Da Vinci.
Estas imágenes son una muestra de las maquetas, primeras
pruebas y tests de producción. Tenemos muchas ganas de ver como los niños
diseñan sus própios túneles y torres para juegar a atravesarlos.

























Esta claro que el juego nos
sale mejor cuando jugamos por segunda vez, cuando ya lo hemos
practicado. En todo juego el componente "tiempo" es algo muy importante.
Y cuando se planteó este Taller al que llamamos "Juagando a hacer
libros" teníamos tiempo para jugar y poder probar en cada uno de los
juegos/ejercicios que planteamos. Un fin de semana en un lugar bien
bonito, la Sala ACUA de la Universidad de Castilla la Mancha en Cuenca.
Empezamos con juegos simples, descubriendo figuras en diferentes tipos
de retículas, modificando y customizando una silueta común para todos,
probando con los pliegues en el papel haciendo juegos visuales, creando
cada uno una parte, un personaje, un objeto, un lugar del mismo cuento,
en este caso "Caperucita roja", para crear una Geografía del cuento, un
escenario común en el que el trabajo de cada uno pudiera dialogar con el
de los demás, y poder jugar así moviendo cada uno de estos elementos. Y
por último hacer un librito plegado, en el que abrir ventanas y
siluetas entre sus páginas, creando personajes que pudieran pasar de
página en página. Y hubieramos seguido con otros juegos durante más
tiempo y los participantes no parecían cansados, pero de eso se trata el
juego, de abrir ventanas, y descubrir posibilidades cada vez que
pasamos página.
Muchas gracias a todos los que vinísteis a jugar con nosotros. Las
imágenes que documentan este post muestran que realmente jugásteis y por
eso salieron estas maravillas. Lo más bonito de todo esto, es que en el
juego existe el "azar" que siempre descubre a uno mismo puertas inesperadas. Let's play!
El bosque es un
terriorio común para cualquier apasionado de los cuentos. Nosotros
acudimos hipnotizados ante su llamada. Porque es al mismo tiempo un
lugar bucólico y acogedor con el día pero la noche lo convierte en
desconocido y tenebroso.
Representarlo
cada vez supone adentrarnos en él y observarlo con detalle desde
diferentes perspectivas. No deja de ser un lugar mágico y enigmático que
siempre nos revela misterios.
Esta
vez "el bosque" emerge en la boca de un escenario teatral, y es el
territorio donde discurre una increble historia que habla de la
existencia, de enfrentamientos, necesidades, de soledad,... Se trata de
una adaptación coreográfica dirigida por Michèle Dhallu y su Compañía de Danza Carré Blanc (Francia), de la obra teatral de Stéphane Jaubertie "Une Chenille dans le coeur"
(Una oruga en el corazón) Una historia con muchas similitudes en cuanto
a estructura, símbología y personajes con un cuento o leyenda
mitológica.
Por este motivo este bosque es dinámico, infinito, la
noche lo transforma y se mueve con ella al igual que la luz proyecta
una sombra y corre siempre junto a ella. El bosque lo forman unos
árboles cuyos troncos (estructuras modulares) son apilables e
intercambiables entre sí, cosa que hace que núnca sea el mismo.
La
corteza de estos árboles está marcada o surcada por unos caminos que
dibujan su superficie y que recuerdan el recorrido que hacen las plagas
por el interior de su tronco. Estos caminos agujereados dejan pasar y
jugar con la luz.
En nuestra memoria queda un comentario de Pedro
que al final de un día de trabajo en el caluroso mes de agosto,
contemplando los árboles que el mismo había cortado, dijo: "Son de
cartón, pero tienen el alma de un árbol".
Estas imágenes
documentan el proceso, desde la concepción, realización de pruebas y
maquetas hasta la producción definitiva de todas las piezas que
conforman la escenografía. Esperamos mostrar pronto imágenes de la
escenografía completa sobre el escenario, con los actores/bailarines y
con el trabajo importantísimo de iluminación.
Ha sido un reto
conseguir que los modulos que forman los árboles y resto de la
escenografía fueran desmontables y que se ajustaran además a las
dimensiones del transporte.
Han sido referencias o inspiraciones en el tanscurso del proyecto:
- Los dibujos de la Tribu Mursi de Etiopía.
- Ishu Patel, animador indio que trabajó en la National Film Board of Canada.
- Francis Picabia, La escenografía que creó para el ballet "Relâche" en 1924.
- Las tramas de puntos, propias de los procesos de impresión.
- Las Películas dadaístas de Man Ray.
- Yayoi Kusama, ¡Cómo no!
Y otras tantas que quedan en el inconsciente.
Os recomendamos otra entrada de nuestro blog donde mostramos como tuvimos que representar un bosque laberíntico.
Preparamos el próximo Taller que realizaremos en la Universidad de Cuenca (UCLM) los días 27 y 28 de septiembre. Y que constará de un recorrido por varios juegos que provocarán que surjan
libros (¡eso esperamos!). Cada juego tendrá unas instrucciones, lo que hará que los resultados sean totalmente diferentes.
La idea es que durante los 2 días que durá el Taller, hayamos hablado, visto y jugado mucho con los libros. Más información e inscripciones en este enlace